La importancia de los estiramientos

Poquitos, muy poquitos son los que planifican su entrenamiento incluyendo dentro del tiempo que necesitan los 10  minutos aproximados que tardamos en hacer un estiramiento básico, y eso que  todos sabemos que hacerlo es realmente beneficioso para nuestros músculos. La excusa más socorrida suele ser  que nos hemos quedado sin tiempo, a lo que se suele unir la sensación de flojera que tenemos después del entreno o la ruta, y que  ayuda a que nos olvidemos de nuestros estiramientos para irnos a la ducha del tirón.

A sabiendas de que los estiramientos son el patito feo de nuestra rutina, me atrevo a animaros a que no los dejéis de lado. Nos ayudan a calentar y preparar los músculos para el ejercicio si los hacemos antes de montarnos en la bici, y si los hacemos tras entrenar, ayudan a que no nos lesionemos al ganar elasticidad muscular y prevenir los tirones, relajan los músculos al reducir la tensión y ayudan a la absorción del ácido láctico (causante de buena parte de los dolores musculares).

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La mejor forma de que no demos de lado el estiramiento es crear una rutina alrededor de estos momentos. Por ejemplo, podemos habilitar un rincón de nuestra casa en el que tener una plancha de espuma (que las encontramos a menos de 5€), poder poner algo de música y nada más llegar, llenar uno de nuestros botes para ir hidratándonos con alguna bebida recuperadora al mismo tiempo que nos relajamos con la música y los estiramientos. A los pocos días nos daremos cuenta de que son el complemento perfecto de nuestro entreno, y ya no podremos pasar sin estos 10 minutos.

En la red se pueden encontrar multitud de tablas de estiramientos, pero por si acaso, aquí os dejo una específica para nuestro deporte. Acordaros de que el estiramiento debe ser relajado, concentrándonos en los músculos que estemos trabajando en ese momento, no debemos rebotar bajo ninguna circunstancia. Debemos buscar una tensión moderada de cada músculo, queriendo llegar a la sensación de tirantez, pero sin llegar al dolor.